El coach en profundidad

En estos artículos sobre coaching no hacemos más que hablar del coach. Esto es precisamente porque sin coach no hay coaching. La figura del coach tiene que ser vista por los individuos de su equipo como un referente. Esto es importante entenderlo ya que no estamos hablando simplemente de una persona que sepa liderar equipos.

Un coach no es “sólo” un líder

Está claro que ser un líder no es poca cosa, por eso lo entrecomillamos. La habilidad para gestionar recursos humanos en algunos casos viene de forma innata pero siempre se puede perfeccionar mediante el aprendizaje y sobre todo la práctica. Un miembro del equipo de un gran líder puede que reconozca que hace muy bien su trabajo, puede  incluso admirarle de alguna manera, un coach es algo más.

¿Qué es un coach entonces?

El coach tiene que tratar de ser el espejo de su equipo. Los individuos a su cargo deben ver en él cualidades que les gustaría desarrollar y de alguna manera intentar emularlo. El coach es una persona que tiene un gran potencial y que demuestra abiertamente su afán por aprovecharlo. Es una persona activa, que se preocupa por su equipo, que tiene confianza en sí mismo y que sabe afrontar los problemas con serenidad y coherencia. En resumen un coach es una persona que por naturaleza convierte los problemas en retos, y además le gusta resolverlos para crecer como profesional y como persona.

Lo que su equipo debe ver en él

El equipo de “jugadores” de este “coach” ven a su responsable como un modelo de persona de éxito y no piensan “dentro de unos años espero no ser como él” sino todo lo contrario. Deben pensar que tienen mucho que aprender de esta persona, sin llegar a ser un volcado de conocimientos unidireccional como vimos en el artículo “un coach no es un mentor”.

El coach, además de todas estas cualidades debe ser una persona optimista y que transmita ese optimismo al resto del equipo. También debe saber escuchar de manera activa y poseer capacidad de “diagnóstico”. Esto último quiere decir que si una persona le expone un problema saber “diagnosticar” cuál es el posible problema interno de esa persona, intentar tener la empatía suficiente como para saber justo lo que esa persona espera de su coach.

Algunos autores lo simplifican (bastante acertadamente) cuando dicen que un coach debe ejercer su papel de jefe, pero siempre sin dejar de lado las funciones de compañero de trabajo y amigo.

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