El enfriamiento
Al igual que antes de comenzar con una actividad física debemos calentar el cuerpo para prepararlo, al terminar deberemos enfriarlo para “calmarlo”. El concepto es muy simple, el cuerpo humano no es muy amigo de los cambios bruscos.
Por ejemplo, no le sienta nada bien levantarse de la cama después de 8 horas de sueño y ponerse a correr durante 20 minutos así de golpe. Haciendo esto el cuerpo se sorprende y tiene que bombear la sangre más rápido, respirar más rápido para coger más oxígeno, calentar corriendo los músculos para que trabajen bien… ¿no será mejor que le demos un pequeño aviso?
En esto consiste el calentamiento, en realizar una serie de ejercicios que avisen al cuerpo y que lo “pongan a punto” para realizar el ejercicio.
¿Por qué es necesaria la sesión de enfriamiento?
De la misma manera una vez que terminamos de hacer ejercicio no le sienta bien parar de golpe. Por ejemplo, después de una sesión de jogging deberíamos hacer unos 5 minutos de paseo suave. Con esto conseguimos que el ritmo cardíaco vaya bajando paulatinamente hasta llegar a un ritmo de estado de reposo. Lo mismo ocurre con la respiración, poco a poco deberemos adaptarla al ritmo que usualmente tenemos cuando no estamos haciendo deporte
¿Es lo mismo enfriar que estirar?
Enfriar consiste en bajar la intensidad del ejercicio para bajar la temperatura corporal y reducir el ritmo respiratorio y cardiaco. Una sesión de estiramiento consiste en estirar los músculos para relajar los músculos después del ejercicio. Con esto conseguimos que los músculos que se hayan quedado agarrotados tras el ejercicio vuelvan a su posición. Al mismo tiempo reduciremos el riesgo de sufrir agujetas o incluso lesiones musculares.
Como conclusión, podemos extraer que enfriamiento y estiramiento no es exactamente lo mismo pero son dos conceptos que van muy ligados ya que son dos sesiones de ejercicios necesarios después de la práctica de una actividad física moderada o intensa.
¿Cómo es una sesión de enfriamiento?
La sesión de enfriamiento es en realidad casi idéntica a la de calentamiento. La intensidad del ejercicio debe ser sensiblemente menor. Sin embargo, existe una manera muy sencilla de enfriar el cuerpo: hacer el mismo ejercicio que estábamos haciendo pero con menor intensidad. Por ejemplo, si estamos corriendo y tenemos previsto a acabar en 10 minutos podemos continuar 5 minutos al ritmo habitual y luego hacer otros 5 minutos trotando o incluso andando. Así estaremos consiguiendo que el cuerpo recupere sus condiciones de reposo.
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