La teoría de zonas por William Fitzgerald
Según William Fitzgerald, en el cuerpo existen 10 zonas longitudinales que van desde la cabeza hasta los dedos de los pies y de las manos. Por estas zonas fluye energía y es necesario que lo haya correctamente para sentirnos bien.
William Fitzgerald comprobó que era posible causar bienestar y aliviar dolores de determinadas partes del cuerpo aplicando puntos de presión en distintas partes de las manos y de los pies.
¿Qué más dice la teoría de zonas en reflexología?
La energía se desplaza por estas zonas. Cada una abarca un número determinado de órganos. Así pues, si una zona se encuentra obstruida, es posible que varios órganos de esa zona sufran consecuencias.
Esa es la finalidad de la reflexología: intentar que la energía fluya de forma eficaz por todas las 10 zonas del cuerpo humano. Si conseguimos que así sea, el paciente se encontrará en plena forma y bien consigo mismo.
Los reflejos cruzados
En reflexología, hay determinada partes del cuerpo que reflejan otras partes distintas del cuerpo. Por ejemplo, la mano derecha refleja al pie derecho, el tobillo a la muñeca, el hombro a la cadera …
Esto quiere decir que diversas molestias de las articulaciones se pueden tratar tocando la zona específica o no. Un ejemplo de esto sería si a un paciente le duele el tobillo. Podríamos tratarlo tocando el mismo tobillo o bien su parte refleja en la mano o el pie.
Ésto es extremadamente útil porque puede darse el caso de una persona que tenga una lesión grave en un pie (por ejemplo). Con los reflejos cruzados, podríamos tratar a esta persona manipulando su mano equivalente y así asegurarnos de que no le vamos a hacer más daño masajeando su pie.
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